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10 diciembre, 2020

Aunque muchos ya no crean en ella, la magia nos sigue rodeando a todas horas, en cada momento. Los magos profesionales se encargan de demostrarnos que todavía hay cosas que no podemos explicar ni entender, y se esfuerzan por mantener viva la llama del asombro y la ilusión en el público. Todos sabemos a estas alturas que los magos son más bien ilusionistas, de hecho. Personas que consiguen crear ilusiones ópticas o sensoriales para que cosas aparentemente imposibles sucedan ante nuestros ojos. Es como un acuerdo tácito que tenemos con ellos cuando vamos a verles actuar. No es que queramos que leviten realmente o que conviertan cualquier objeto en un bonito conejo dentro de su chistera. Lo que buscamos es maravillarnos con sus trucos, sin poder saber cómo lo han hecho. Esa es la verdadera ilusión, el no ser capaz de conocer la forma en la que se ha desarrollado el truco.

Los ilusionistas y magos profesionales desarrollan multitud de técnicas para despistar al público, para atraer su atención al lugar que les conviene y conseguir, de esa forma, que no estén pendientes de lo que realmente importante, de lo que sucede por detrás, cuando la otra mano está llevando a cabo el truco. Por eso los grandes magos siempre han sido personas con mucho carisma, con una capacidad increíble de llamar la atención del público y maravillarles con trucos pequeños, mientras el truco más grande se está desarrollando ante sus narices sin que se den cuenta. Sin embargo, a veces hay gente que le pide, por orgullo propio o por simple curiosidad, que desvele su truco. ¿Es algo que un mago debería hacer? Sería como romper su propio secreto, quedarse desnudo ante el público… ¿Cómo debemos enfrentarnos a esta situación?

Revelar un truco de magia ¿sí o no?

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Es algo a lo que se han tenido que enfrentar todos los magos, los más grandes pero también los pequeños. La mayor parte del público se queda embelesado con el truco y lo aplaude con ganas, aun sabiendo que hay algo detrás que no han pillado. La verdadera misión del mago es conseguir precisamente ese efecto, no explicar cómo lo han conseguido. Es por eso que un mago jamás debería desvelar un truco de magia, al menos por su cuenta. Vivimos en la sociedad de la información, con un montón de videos en plataformas y redes sociales. Cualquiera que tenga un poco de curiosidad seguro que dará con el truco que quiere conocer y entenderá cómo el mago lo ha podido llevar a cabo, sin neces9idad de que este se lo desvele.  

Qué responder cuando te dicen que reveles un truco

Digamos que estás en una fiesta donde te han contratado para realizar algunos trucos, y todo va de maravilla. La gente aplaude, se sorprende por tu buen hacer y está entusiasmada. Terminas el trabajo y se te acerca alguien para felicitarte… y para pedirte que reveles cómo has hecho tu truco más impresionante, ese con el que te los has ganado definitivamente. Digamos que es la propia persona que te ha contratado, la que debe pagarte la actuación. ¿Qué le responderías? No puedes ser demasiado borde con ella porque al fin y al cabo es tu jefe, durante ese tiempo, pero tampoco deberías desvelar tu truco porque es algo que un mago jamás debería hacer. ¿Cómo se enfrenta uno a esta situación? Lo habitual es tirar de carisma y de buen rollo y explicarle, con palabras divertidas, que no puedes hacer eso porque te lo prohíbe el Colegio de Magos, por ejemplo.

Una broma siempre suele funcionar para rechazar esa petición, pero hay veces en las que el público se pone realmente pesado, o incluso buscan el truco en Internet y te lo plantan por delante, para enseñarte cómo lo has hecho. En esos momentos hay que intentar no ponerse nervioso, y utilizar el humor siempre es la mejor opción. Puedes intentar otro truco, más sencillo en ese momento, para dejar sorprendida a esa persona. O puedes decirle, simplemente, que le está quitando toda la gracia a tu número. Que la magia no trata de hacer cosas imposibles, sino de hacer creer a los demás que se pueden hacer, a través de trucos. Mantener la tranquilidad y sobre todo, la sonrisa, es importantísimo en este tipo de situaciones, ya que puede ser algo complejo enfrentarse a ellas.  

Trucos de magia famosos revelados

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Hoy en día, ser mago e intentar hacer trucos de magia que no sean conocidos es muy complicado. No estamos ya en la época en la que el público era mucho más ingenuo, y se les podía engañar más fácilmente. Ahora cualquier puede buscar el truco en YouTube o en cualquier otra página de Internet, para desvelar como lo hemos hecho. Por eso es importante que el mago sea un ilusionista, y que incluya algunas partes nuevas y especiales en su truco, de cosecha propia, así como tirar todo lo posible de su propio carisma durante el truco. Y es que incluso los trucos más famosos y espectaculares han tenido que ser revelados con el tiempo, por parte de magos tan increíbles como David Copperfield, que incluso llegó a los tribunales por tener que mostrar cómo realizaba uno de sus trucos más famosos.

Muchos trucos han sido revelados en los últimos años, como el de cortar a la chica por la mitad o el de colocarla levitando en un aro, basados sobre todo en ilusiones ópticas, tiros de cámara, etc… Muchos de estos trucos, de hecho, simplemente funcionan cuando el público está colocado en una posición determinada. Por más que el mago trata de mostrar que no hay nada raro a su alrededor, siempre cuenta con un mecanismo especial para bajar a la chica, o para hacer como que levita. Son todo ilusiones ópticas, aunque también hay trucos que se sirven de la propia ingenuidad del público, de su falta de atención, sobre todo gracias a la actuación del propio mago. Esa es la función de un prestidigitador, confundir al público, hacerle mirar para un lado cuando lo interesante está ocurriendo en el otro. La magia es para disfrutarla, para maravillarse con cosas que parecen imposibles, pero hay que recordar que siempre, en cada truco, hay un secreto que el mago no desvela.